Cuando Regan supo que era VIH positiva, el apoyo (y los espaguetis) la ayudaron a salir adelante. También tú saldrás adelante
Todavía puedo recordar como me sentí durante los primeros instantes después de enterarme de que tenía VIH. Fue hace diez años y desde entonces, la experiencia de obtener un resultado positivo cambió enormemente para mejor. El VIH pasó de considerarse una sentencia de muerte a lo que es hoy, una enfermedad controlable. Pero ser VIH positivo siempre es duro.
Todo empezó cuando fui a ver a mi médico debido a que tenía un ganglio linfático muy inflamado. Me dijo que podía ser una enfermedad por arañazo de gato, VIH, mononucleosis o alguna otra cosa. Yo no había hecho algo que pudiera implicar un riesgo, así que cuando regresé a su consultorio para que me diera los resultados del análisis, de ningún modo esperaba que fuese VIH.
Una enfermera me preguntó si me importaría esperar en el consultorio de mi médico y no en la sala de espera. “No hay problema”, contesté. Me instaló en un sillón frente a un televisor y me dio una Diet Coke. Estaba todo muy tranquilo hasta que entró en la habitación un escuadrón de personas de aspecto serio y mi médico me dijo que yo era VIH positiva.
De pronto la sala parecía muy luminosa. Sonaba como si mi médico me estuviera gritando al oído. Tenía tantas preguntas: ¿Iba a vivir? ¿Podría tener un bebé? ¿Sexo? ¿Quién me había contagiado? ¿Se lo había contagiado a otra persona? ¿Qué pensarían mis padres? ¿Y mis amigos?
Dejé el consultorio, fui a casa y preparé espaguetis. Sé que suena extraño, pero quería hacer algo normal para asegurarme de que seguía siendo la misma de antes.
Al día siguiente, un terapeuta me puso en contacto con un grupo de ayuda para hombres gay, VIH positivos, con los que aprendí la importancia de poder contarle tu diagnóstico a alguien en quien confías que guardará el secreto. La comunicación con otras personas, incluso un buen médico o enfermero, durante el período de adaptación a la noticia, es un “primer paso” que recomendamos en esta guía, Piensa Positivo. También te presentamos una serie de personas que revelan a sus seres queridos que son VIH positivos, que entienden cómo puede afectar sus vidas sexuales y que aprenden sobre el tratamiento. Y compartimos los consejos más recientes de los expertos en VIH.
Si tienes preguntas que tu médico o tu sistema de apoyo no puedan contestar, intenta con una organización de servicios para el SIDA (sigla en inglés: ASO). En POZ.com encontrarás una que se adapte a tus necesidades buscando en nuestro Directorio de Servicios para el SIDA. O contacta a un mentor de POZ o los foros para conseguir apoyo. POZ.com tambien tiene información en español.
Lo principal que hay que saber es que puedes vivir una vida larga y saludable a pesar de tener VIH. Los millones de nosotros que estamos aquí somos una prueba viviente. Quizás podamos ayudarte.