Cuando obtienes un resultado VIH positivo, es posible que sientas que estás solo. Pero existe una red de apoyo cerca de ti, lista para reconfortarte, darte información y derivarte para recibir atención médica
No todos están listos para buscar ayuda con tanta rapidez como Shirlene Cooper después de recibir su diagnóstico VIH positivo: “Quería ver a todos: mi familia, un terapeuta, un nutricionista, un dentista”, recuerda. Aunque es probable que durante los primeros días y semanas después de que descubras que eres VIH positivo, sientas que una mezcla de contacto humano e información confiable son de gran ayuda.
La buena noticia es que se trata de un camino ya transitado. Con veinticinco años de vivir con la epidemia, puedes confiar en las experiencias probadas con el tiempo, de aquellos que han pasado por lo mismo, grandes mejoras en el tratamiento y en la mayor parte del país, una red de servicios a tu alcance.
Aun así, los expertos en VIH aconsejan tomarlo con calma. “Ahora no te preocupes por los aspectos técnicos”, dice Drew de Los Reyes, director adjunto de prevención y educación sobre VIH de Gay Men’s Health Crisis (GMHC) en la ciudad de Nueva York. “En primer lugar, preocúpate por saber cómo cuidarte a corto plazo”.
Confíes En Alguien Para algunas personas, la familia puede ser una gran fuente de apoyo desde el comienzo. Otras personas probablemente recurran a sus amigos cuando se sienten indefensas, confundidas o desconcertadas con el diagnóstico reciente.
No puedes predecir exactamente cómo reaccionará la gente ante esta noticia, pero podrás percibir quiénes son los que están a tu lado.
Comunícate Con o sin el apoyo de familiares y amigos, podrías pensar en inscribirte en un grupo creado específicamente para personas que acaban de recibir un diagnóstico VIH positivo, no sólo para hablar sino para enterarte de lo que le pasa a otras personas.
Las organizaciones de servicios para el SIDA (sigla en inglés: ASO) también cuentan con grupos de apoyo. Y pueden ser el mejor recurso para conseguir respuestas a tus preguntas sobre el VIH y para entrar en contacto con servicios, desde el cuidado infantil hasta consejos sobre tratamientos, vivienda y finanzas. (También puedes encontrar una ASO usando el Directorio de Servicios para el SIDA en www.poz.com).
También puede ser útil la terapia individual. Si te resulta más fácil que formar parte de un grupo (y tu seguro lo cubre o puedes pagar por ello), pregúntale a tu médico, en una ASO o a un amigo VIH positivo si conocen un consejero/terapeuta con experiencia en VIH.
Encuentra Un Médico Lo antes posible después de haber recibido el diagnóstico de VIH positivo, es importante ver a un médico para determinar de qué forma el virus está afectando a tu cuerpo, si necesitarás pronto un tratamiento y qué más te puede estar pasando. Te harán algunos análisis de sangre y hablarán también sobre otros temas de salud no relacionados con el VIH.
Entonces, ¿cómo encuentras un médico? A veces las mejores recomendaciones provienen de otras personas con VIH. “Encuentra a un amigo VIH positivo que esté contento con la atención que recibe”, dice Antonio Urbina, médico, director médico de educación y capacitación para el VIH/SIDA del Centro Médico Católico en la ciudad de Nueva York. “¿Su atención fue consistente y compasiva?”
O si actualmente estás viendo a un médico o a un enfermero que te gusta, pídele que te recomiende a alguien con experiencia en VIH. Las ASO también pueden recomendarte a alguien, y la American Academy of HIV Medicine (AAHIVM) tiene un listado en línea de médicos que se especializan en el tratamiento del VIH en www.aahivm.com.
¿QUÉ HACE QUE UN MÉDICO SEA BUENO? Algunas personas ven a varios médicos antes de registrarse como
pacientes. Después de conocer a uno por primera vez, hazle estas
preguntas para decidir si encontraste al adecuado:
¿Mi médico tiene experiencia en VIH?
Los estudios revelan que la cantidad de pacientes VIH positivos que
atendió un médico contribuye a la calidad de la atención. “No
comprometas tu salud con un médico que carece de experiencia en VIH”,
dice el Dr. Antonio Urbina.
¿Me sentí cómodo?
¿Puedes imaginarte hablando abiertamente con tu médico sobre detalles
personales de tu salud, como el uso de drogas, diarrea o depresión?
“Ser compatible es una cuestión de sentimientos, y la personalidad es
importante”, dice el Dr. Lloyd Bailey, quien trata pacientes VIH
positivos en la Clínica Spellman en el Hospital St. Vincent’s Midtown
de la ciudad de Nueva York.
¿Contestaron a mis preguntas?
Tienes que tomar algunas decisiones importantes acerca de tu salud, así
que necesitas conocer todos los aspectos. Tienes derecho a recibir
respuestas claras y específicas. Por otro lado: ¿Este médico te está
prestando atención?
¿Puedo comunicarme cuando es necesario?
Médicos que sólo pueden dar turnos con meses de anticipación a menudo
no pueden atender llamados imprevisto. Sin embargo, hay médicos que
atienden los llamados entre una cita y otra. “Yo aliento a mis
pacientes a que se mantengan en contacto conmigo por medio del correo
electrónico”, dice el Dr. Bailey. “Eso me permite estar disponible para
atender problemas que no son urgentes”.
¿Atiende mi salud general, no sólo el VIH?
Si eres diabético o estás co-infectado con hepatitis B o tienes brotes
de depresión, tu médico debe tener en cuenta todos estos problemas para
asegurarse de que nada se descuida.
-NB
“NOS AYUDAMOS” Su diagnostico fue una oportunidad de empezar a vivir de Nuevo
Eli Mercado, 54, diagnosticada en 1987 (no es su nombre verdadero)
Al recibir la noticia: Me dije a mi misma: “Esto no me va a vencer” y tomé esa actitud. Mi diagnostico fue como un abrir de ojos porque yo estaba perdida, me arriesgaba tanto en la vida y obtuve una oportunidad de empezar a vivir de nuevo.
Apoyo cibernético: He desarrollado amistad con mujeres que viven como yo, nos ayudamos sin conocernos personalmente. La maravilla del Internet es que en grupo damos apoyo a mujeres recién diagnosticadas. El rechazo y miedo que mencionan desaparecen poco a poco al aprender de las que ya pasamos por eso.
Para una vida feliz: 1. Acepta lo que tienes. 2. Acéptate a ti mismo. 3. Habla con tu familia y amistades.
Fuentes de fortaleza: Quiero continuar ayudando a otras mujeres, quiero vivir y luchar. Tengo un propósito de estar viva y se complementa con mi fe en Dios. La gente no necesita creer en mi dios para ayudarse, cada quien puede tener sus creencias y encontrar apoyo en lo que creen.
Planes futuros: Estoy estudiando para trabajar en el área administrativa de una clínica. Siempre quise hacer eso cuando era joven. Por otro lado, estoy buscando el modo de abrir una tienda donde vendan artículos de vestir y maquillaje para mujeres positivas. Quiero que otras mujeres aumenten su autoestima y sientan orgullo de estar aquí como yo lo siento.