Si eres como la mayoría de las personas, el VIH no es el único problema de salud que tienes. Hacerte cargo de tu virus también incluye hacerte cargo de todos tus problemas de salud, y obtener un resultado positivo es sólo el comienzo
A mucha gente le lleva tiempo adaptarse a la noticia de un diagnóstico
positivo. Este es un nuevo problema al que te estás enfrentando en tu
vida y nadie espera que puedas hacer todo al mismo tiempo. Hablar con
otras personas que ya han pasado por lo mismo puede ayudarte a superar
la primera ola de emociones, así como brindarte una guía y ayuda
mientras descubres cuál es el próximo paso. Si sales a pedir ayuda, te
darás cuenta de que hay muchas posibilidades para controlar tu salud.
Una vez que escogiste asistencia médica, las cosas se verán menos
confusas. Muchas personas dicen que cuanto más saben del VIH, mejor
pueden enfrentarse a él. Comienza con lo básico:
Un Resultado Positivo Un
resultado positivo en la prueba de VIH significa que tu sangre tiene
anticuerpos que luchan contra el virus. A diferencia de lo que pasa con
otras enfermedades, ellos no pueden controlar el VIH (el virus está
para quedarse). Pero un resultado positivo no necesariamente significa
que tienes SIDA.
En general, una persona que no toma
medicamentos contra el VIH demorará diez años después de contraer el
VIH en desarrollar SIDA. Para las personas que han tenido el VIH
durante mucho tiempo antes de realizarse la prueba, la enfermedad puede
llegar más rápido. Esa es la razón por la cual es tan importante ver a
tu médico una vez que recibiste el diagnóstico. Con los tratamientos
que existen hoy en día contra el VIH, la mayoría de las personas pueden
mantener su virus bajo control y no enfermarse durante años o tal vez
nunca (es muy pronto para saberlo). Incluso si estás muy enfermo por el
VIH en el momento en que recibes el diagnóstico, el tratamiento puede
suprimir al virus y ayudar a que tu sistema inmunológico se recupere.
Comenzar Correctamente Un
resultado positivo a la prueba del VIH motiva a algunas personas a
prestar más atención a su estado de salud general. Tu estado general de
salud puede influir en cómo te afecta el VIH (por ejemplo, con qué
rapidez deberás empezar a tomar los medicamentos). Y recuerda que el
VIH no es tu único problema de salud, y que tú y tu médico están
tratando a la persona completa, no sólo a un virus.
Este puede
ser el momento para enfrentar los problemas de salud que has tenido
durante algún tiempo. Es posible que debas controlar el colesterol alto
o la diabetes, ya que algunos medicamentos contra el VIH pueden
empeorar esas enfermedades. El control de otras infecciones, incluyendo
las enfermedades de transmisión sexual (ETS) como el herpes (frecuente
en las personas VIH positivas), pueden facilitar la vida con el VIH. El
hacer frente a la depresión puede ayudarte a tomar tus medicamentos y a
disfrutar de la vida. Este también puede ser el momento para dejar los
malos hábitos, dejar de fumar, reducir el consumo de bebidas
alcohólicas y drogas y comenzar a escoger alimentos más saludables.
Algunas
personas, al mismo tiempo que reciben su resultado del VIH se enteran
de que también tienen otro huésped desagradable: el virus de la
hepatitis C (VHC). Un tratamiento eficaz contra el VIH parece demorar
el desarrollo de daño al hígado y puede lograr que el tratamiento de
VHC funcione mejor. Pero tú y tu médico deberán decidir si tratar
primero al VIH o a la hepatitis, o enfrentar a ambos al mismo tiempo. Y
aprender cómo cuidar la salud de tu hígado puede ayudar, evitando por
ejemplo, las drogas, el cigarrillo y demasiadas bebidas alcohólicas,
bebiendo mucha agua y comiendo menos cantidad con más frecuencia, ya
sea que tengas hepatitis o no.
También hay otros asuntos médicos
que debes tener en cuenta: la historia clínica de tu familia. Si en tu
familia existen antecedentes de diabetes o enfermedad de los riñones o
del corazón, tú y tu médico deberán hablar sobre ello. El virus mismo,
así como algunos medicamentos anti-VIH, pueden empeorar algunas de
estas afecciones (y algunos medicamentos pueden interactuar con el
tratamiento de esas enfermedades).
No hay forma de endulzar un
diagnóstico de VIH o de pretender que es una cosa buena. Pero es
posible convertir ese diagnóstico en un primer paso adelante para
participar en forma más activa en el cuidado de tu salud general.
CARGA ADICIONAL Con la ayuda de su médico, Gregory Huang-Cruz maneja su diabetes junto con su VIH
Cuando
a Gregory Huang-Cruz, de 41 años, un neoyorquino criado en California,
se le diagnosticó VIH en el año 1999, ya estaba tomando medicamentos
orales para la diabetes. Al enterarse de que era VIH positivo, dijo:
“Todo se complicó porque algunos de los medicamentos que se usaban para
el VIH en ese momento eran conocidos por empeorar la diabetes”. No
utilizó medicamentos contra el VIH hasta que el aumento de la carga
viral y la caída del recuento de células T hicieron que el tratamiento
fuera necesario. Entonces, él y su médico escogieron una combinación
que se llevara bien con los medicamentos para la diabetes.
Una
vez que logró controlar al VIH, Huang-Cruz tuvo que empezar a hacer
ejercicio físico, ya que se comprobó que ayudan a controlar la
diabetes. Tener un corazón agrandado lo hizo temer practicar ejercicio
físico, pero él y su médico acordaron que era tiempo. También había un
nuevo régimen en la cocina. “Tuve que hacer algunos cambios en mi dieta
que fueron difíciles, abandonando los almidones”, dijo Huang-Cruz.
“Tenía mucha azúcar en la sangre, por lo que el exceso de almidón tenía
que reducirse”. Un nutricionista me ayudó, mostrándome cómo reemplazar
el arroz, los fideos y las comidas fritas por verduras, y aún así
lograr comidas deliciosas.”
Lo que hizo que todo fuera
posible, fue su relación con su médico, el doctor Alexander McMeeking.
“Me daba ánimo y eso realmente me ayudó”, dice Huang-Cruz quien entrena
médicos en la atención del VIH. El usó su diagnóstico de VIH como un
punto de partida para preocuparse por su salud general. De hecho, dice,
saber que tenía VIH lo forzó a prestar más atención a cómo estaba
encarando su vida con diabetes.
También puedes aprovechar este
momento para abandonar hábitos dañinos como fumar, beber mucho y usar
drogas. Te ayudará a mejorar tu vida, así como tus posibilidades para
un tratamiento exitoso del VIH.