A pesar de todo lo que sabemos sobre el tratamiento del VIH, determinar cuándo y con cuáles medicamentos comezar son las decisiones más difíciles para una persona VIH positiva.
Debido a que muchas personas recién diagnosticadas no tienen que tomar ARV inmediatamente, hay tiempo para aprendar más acerca del VIH y su tratamiento, antes de tomar la decisión.
Afortunadamente, hay disponibles algunas guías básicas. En general, se recomienda comenzar el tratamiento cuando las células CD4 bajan a menos de 350 y usar un régimen con al menos tres de los medicamentos más seguros y efectivos. Sin embargo, decidir el inicio del tratamiento es algo personal y depende de factores individuales. Por eso, la buena comunicación y planificación con tu doctor es sumamente útil.
Todos los medicamentos anti-VIH pueden causar efectos secundarios que pueden hacer más difícil mantenerlo. Algunos tratamientos tienen horarios de dosis más fáciles que otros. “Mi primer régimen disminuyó mi carga viral a un nivel no-detectable, pero me produjo efectos secundarios desagradables y tenía que tomar 10 pastillas por día, en tres dosis”, recuerda Hofmann. “Hoy tengo un tratamiento sin efectos secundarios perceptibles y tomo mis tres pastillas una sola vez al día antes de irme a dormir. De esa mane-ra, es un ritual y nunca se me olvidan, y ¡las pastillas obran su ‘magia’ mientras descanso!”
Es importante decirle a tu doctor los problemas que tengas con tu tratamiento antes de abandonarlo o cambiarlo. Es fundamental ser honesto: omitir sólo un par de dosis por mes puede ser suficiente para que el virus se haga resistente a tus medicamentos. Y no olvides hacerte pruebas de laboratorio con frecuencia para asegurarte de que los medicamentos están funcionando y que ellos, o el virus, no están creando ningún otro problema. “Obtener resultados excelentes en las pruebas de laboratorio es una recompensa a la responsabilidad que asumo con mi salud y tratamiento”, dice Hofmann. “Me hago las pruebas cada tres meses y siempre que mi carga viral es no-detectable, ¡me compro una botella de champaña!”
“Yo diría que obtengas la mayor información posible y que te rodees de apoyo”. —Terry Liddell Diagnosticado en 1991
Manejo de los efectos secundarios
Al igual que cualquier medicamento, los tratamientos del VIH pueden tener efectos secundarios. Algunos no sufren estos efectos, otros pueden sentirlos pero los toleran, mientras que otros tienen que cambiar de tratamiento. Por suerte, los tratamientos ARV son cada vez más seguros y tolerables.
Hablar con tu doctor e informarte bien (consulta AIDSmeds.com) sobre los efectos secundarios puede enseñarte lo que hay que hacer cuando ocurren. Algunos efectos secundarios, como las erupciones en la piel, ocurren en los primeros días de tratamiento y después disminuyen. Otros, como el colesterol alto, requieren pruebas de sangre para diagnosticarlos y pueden requerir tratamiento si no existe la opción de cambiar de tratamiento.
Tú y tu doctor deben elegir un régimen con el que puedas convivir, esperar un poco para acostumbrarte al tratamiento y preparar un plan por si los efectos secundarios son muy graves.
Las pruebas de laboratorio que necesitarás Las pruebas de laboratorio son esenciales para tu salud y las hace tu doctor cada tres a seis meses para determinar cualquier posible daño que esté causando el VIH, otras enfermedades o los medicamentos. Éstas incluyen:
Conteo de células CD4 A medida que progresa la enfermedad del VIH, el conteo de CD4 disminuye de un valor normal entre 500 y 1500, a valores tan bajos como cero. Por debajo de 200, corres un riesgo elevado de padecer infecciones oportunistas relacionadas con el SIDA. Los expertos recomiendan comenzar el tratamiento cuando llegan a 350.
Conteo sanguíneo completo Mide las células más importantes de la sangre, los glóbulos rojos, blancos y las plaquetas.
Panel químico Es una serie de pruebas para determinar si tus órganos principales, tus músculos y tus huesos están funcionando bien. “Estas pruebas son especialmente importantes durantes los primeros años después de comenzar los medicamentos”, dice Richard Loftus, MD, presidente del Health Management Institute de San Francisco.
Carga viral Mide la cantidad de VIH en tu sangre y generalmente se usa para asegurarse de que el tratamiento está funcionando. Una carga viral “no-detectable” (generalmente menor de 50) indica buen funcionamiento del tratamiento. “Yo espero que todos mis pacientes sean no-detectables si están tomando los medicamentos correctamente”, dice Loftus. Si no llega a ser no-detectable durante el tratamiento o vuelve a hacerse detectable, agrega Loftus, puede significar que el tratamiento ha dejado de funcionar eficazmente. “Y entonces tenemos que tomar alguna medida”.
Prueba de resistencia Es posible que tu doctor haga una prueba a tu virus inmediatamente después de que te diagnosticaron, para determinar si te infectaste con una cepa de VIH ya resistente a alguno de los ARV dis-ponibles; esto puede ayudar a guiar tu tratamiento al comenzarlo. Estas pruebas también son útiles para las personas en las que la carga viral sugiere que el tratamiento tal vez no esté funcionado correctamente.
Tratamiento: ¿Cuándo comenzar? ¿Con cuál comenzar? ¿Cuándo se debe comenzar el tratamiento? La verdad es que todo depende de cada persona y de la opinión de tu doctor en base a varios factores, como tu conteo de células CD4 (ver “Las pruebas de laboratorio que necesitarás”), otros problemas de salud y tu nivel de preparación mental para comenzar y mantenerte en tratamiento.
“Cada vez que los investigadores analizan cuándo comenzar el tratamiento”, dice Loftus, “la conclusión es que cuánto más alto esté el conteo de células CD4 durante tu vida, te protegerán mejor contra problemas de salud, como infecciones relacionadas con el SIDA, y muchos otros tipos de cáncer.
Independientemente de cuándo comiences el tratamiento, hay muchos ARV para elegir. Un régimen típico (los medicamentos anti-VIH siempre se usan en combinaciones de tres o más para que tengan la máxima eficacia) continene un inhibidor de la proteasa (IP) o un inhibidor no-nucleósido de la transcriptasa reversa (INNTR) más dos inhibidores nucleósidos de la transcriptasa reversa (INTR).
A continuación aparecen algunas preguntas que querrás hacerle a tu doctor al elegir un régimen:
Resistencia a los medicamentos ¿Han analizado mi virus para estar seguro de que todos los medicamentos funcionarán?
Dosis ¿Es mejor que tome medicamentos una o dos veces al día?
Efectos secundarios ¿Cuáles son los efectos secundarios más comunes de los diferentes ARV? ¿Tengo mayor riesgo de efectos secundarios debido a mis antecedentes familiares y otros problemas de salud? ¿Qué debo hacer si los padezco?
Interacciones entre medicamentos ¿Pueden combinarse de manera segura los medicamentos anti-VIH y otros medicamentos recetados, de venta libre o suplementos que estoy tomando?
Loftus advierte a sus pacientes: “Comenzar a tomar medicamentos anti-VIH es como probarse zapatos: es posible que el primero que te pruebes no calce perfecto. Eso no importa. Tus medicamentos antirretrovirales deben ser como tus zapatos. Deben ser cómodos, ya que queremos que los usen todos los días”.
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