
October 1, 2008
Salir del Clóset Otra Vez
by Oriol R. Gutierrez Jr.
Siempre pienso en Michael. Lo perdoné hace mucho por haberme mentido sobre su estado de VIH. Yo fui tan responsable como él por lo que había sucedido. Hoy comprendo íntimamente su miedo al rechazo. Me sucedió a mí muchas veces.
Durante los dos años siguientes no tuve ninguna relación larga, principalmente porque los demás tenían miedo de mi VIH. “No es por ti, es por el virus”, me decían. Incluso hoy, esas palabras me siguen hiriendo.
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Sólo dos años después de haberme recuperado de la depresión clínica grave, me encontré cayendo en otra depresión. Aparentemente, no había resuelto los problemas de raíz que me molestaban. Esta vez, mis padres notaron que me estaba distanciando emocionalmente.
Finalmente me di cuenta que el no salir del clóset con mi familia contribuía a mi depresión. Entonces con tres palabras simples – “Yo soy homosexual”– se lo dije a mis padres en 1996. Les hablé en español como signo de respeto. Los visité varias veces antes de encontrar el momento adecuado. Fue mucho más difícil de lo que esperaba. Todos derramamos muchas lágrimas.
Mi hermana se había mudado lejos varios años antes, con su esposo y mis sobrinos. No quise esperar para decirle en persona porque quería que mis padres pudieran hablar con ella sobre el tema. Le envié una carta diciéndole que era gay y luego la llamé por teléfono.
A mis padres y a mi hermana les llevó años acostumbrarse a la idea de que yo era gay. A mi, me llevó años acostumbrarme a que ellos sabían que yo era gay. Fue un baile delicado para todos.
Fue una decisión consciente no decirles nada sobre mi estado de VIH en el mismo momento en que les dije que era gay. Pensé que las noticias de que yo era gay serían lo suficientemente difíciles para ellos. Si bien por ese motivo pospuse revelarles mi estado de VIH, también pensé que no tenía ningún caso decírselos. Yo estaba seguro de que moriría en unos pocos años.
A medida que pasaron los años y yo seguía estando bien, comencé a aceptar que iba a vivir. Comencé una carrera relacionada con editoriales. Obtuve mi maestría. He tenido dos relaciones largas. Tengo a Bailey, una fox terrier miniatura de la que todo el mundo se enamora. He viajado, incluyendo un viaje al desierto de Libia en 2006 con mi ex-pareja para presenciar un eclipse completo de sol. Hoy he aumentado mis expectativas de supervivencia hasta el punto de creer que voy a morir de viejo.
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En los últimos dos años, mi crecimiento personal ha continuado en una nueva relación larga y en nuevas oportunidades profesionales. Para poder sostenerlo (y conservar mi cordura), me di cuenta de que finalmente había llegado el momento de volver a salir del clóset.
“Yo soy VIH positivo.” Con esas palabras, en 2008 volví a salir del clóset con mis padres. Para este segundo acto de revelación, decidí hablar con ellos en español, igual que cuando les dije que era gay. También los visité varias veces antes de encontrar el momento adecuado.
No anticipé que decírselo a mis padres iba a ser tan diferente a lo que esperaba. Pensé que se iba a repetir el encuentro emocional de cuando salí del clóset por primera vez, pero sin embargo rigió la serenidad. Mis padres y yo lo manejamos con mucha elegancia. Quizás fue prudente no decírselos al principio, pero claramente no era necesario esperar tanto para hacerlo.
Igual que antes, no quise esperar para decírselo a mi hermana en persona, pero esta vez no le mandé una carta, la llamé directamente. No anticipé lo difícil que sería la conversación sin poder compartir un abrazo o una sonrisa, pero pudimos sobrellevarlo.
Estoy seguro de que le va a llevar años a mi familia adaptarse a las noticias de que soy VIH positivo, pero ya existen signos de que esta vez les resultará más fácil. Ya lo es para mi.
A veces me pregunto cómo hubiera sido diferente mi vida si hubiera revelado antes que soy gay o VIH positivo. ¿Qué hubiera pasado si lo hubiera dicho al mismo tiempo? Si hubiera sido mejor, es algo que nunca sabré.
Sin embargo, sabiendo lo que sé ahora, creo que hubiera sido más feliz si hubiera compartido antes, todas mis noticias con mis seres queridos. Si bien no puedo cambiar el pasado, puedo aprender de él. Salir del clóset – sobre cualquier verdad en cualquier momento – puede mejorar tu vida. La verdad si puede ser liberadora.
Visita el blog en ingles de Gutierrez en blogs.poz.com/oriol para más información sobre su vida.
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