Habla con tu médico sobre el VIH y tu salud. Aquí algunas preguntas para comenzar.
¿Cómo está mi presión arterial?
Es posible que tu médico mida tu presión arterial usando un instrumento llamado esfigmomanómetro. La presión arterial alta, o hipertensión, con mediciones sobre 120/80, no sólo puede producir problemas renales, también puede ser consecuencia de una enfermedad renal. Si tu PA es alta, habla con tu médico sobre las medicinas y cambia tu estilo de vida, como reducir la sal de tu dieta.
¿Cómo está mi nivel de glucosa?
La diabetes, otro factor de riesgo para la enfermedad renal, es común entre los latinos. Los médicos controlan los niveles de glucosa (la cantidad de azúcar en tu sangre) cada vez que piden un análisis químico. Se recomienda que las personas VIH positivas, especialmente personas que están en tratamiento contra el VIH, se sometan periódicamente a esta prueba de laboratorio básica, que verifica el nivel de varios químicos en una muestra de sangre. Algunas medicinas contra el VIH al igual que una dieta deficiente, los antecedentes familiares de diabetes e insuficiente ejercicio físico, pueden aumentar el riesgo de diabetes. Pídele a tu médico más información.
¿Cómo está mi carga viral?
El VIH puede reproducirse dentro de los riñones, dañando su capacidad de filtrado. Esta condición, conocida como nefropatía asociada al VIH (NA-VIH), es más frecuente en los hombres negros con cargas virales altas. La NA-VIH es menos común entre los latinos. La terapia antirretroviral no sólo es un tratamiento eficaz para la NA-VIH, sino que también puede brindar beneficios preventivos. Habla con tu médico sobre cuándo debes comenzar el tratamiento o, si ya comenzaste, evaluar qué tal está funcionando.
¿Qué pasa con mis medicamentos?
Algunas medicinas pueden aumentar el riesgo de enfermedad renal, incluyendo los medicamentos contra el VIH de venta bajo receta y los analgésicos de venta libre. Es importante decirle a tu doctor qué medicinas estás tomando. ¿Una solución más rápida? Pon todos los medicamentos que tomas en una bolsa y deja que tu médico los revise para detectar los que no se combinan bien o los que podrían hacerte daño.